Tengo la certeza que has oído la expresión“Todo tiene su tiempo” y lo relata el libro de Eclesiatés 3:1 “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.
Pero a través de la historia de la humanidad sabemos que casi siempre hemos querido alterar el curso del desarrollo de las cosas. Por distintas circunstancias decidimos darle otro tiempo de realización a lo que tenemos por delante. La mayoría de las veces, la razón principal es la desesperación. La agitación que sufre nuestro sistema cuando no vemos las cosas hechas en “nuestro tiempo” o “a corto plazo” nos lleva a darnos cuenta más tarde que no valió la pena lo apresurado que actuamos.
Pregunto ¿cuándo una fruta madurada a fuerza de recursos no naturales, tiene el mismo sabor que aquellas que llegaron a su tiempo exacto? Se ha escuchado que muchos comerciantes apresuran este proceso natural de maduración para poder vender sus productos rápido y obtener sus ingresos, pero entonces el cliente no le gusta el sabor, siente la textura de la fruta seca o áspera y no la compra, ni tampoco la recomienda a otros, ¿quién pierde? Y es que todo tiene su tiempo.
Si hay algo que sería una verdadera riqueza para todo el que vive es la espera y el aprovechar bien el tiempo. Quiero compartir con ustedesuna pieza breve de lectura la cual me sirvió de reflexión y de confirmación sobre nuestro tema y sobre todo para entender que Dios el creador del universo y de nosotros mismos en su infinita sabiduría estableció un tiempo perfecto para todas las cosas.
“Dice que una planta de Bambú tarda 7 años en crecer, se imaginan esperar 7 años para ver salir la planta, claro sin dejar de regarla, pero eso no es todo... Sin embargo, al séptimo año y en un período de apenas seis semanas, la planta de Bambú crece más de 30 metros de altura (mucho en tan poco tiempo) y se debe a que este Bambú estaba generando un sistema complejo de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años, se imaginan crecer más de 30 metros en sólo seis semanas.”
Todo tiene su tiempo. Practicar un encuentro diario con Dios, en oración, nos llevaría a adquirir esa paciencia necesaria para dejar que las cosas lleven su curso normal. No quiere decir que nos vamos a paralizar solamente viendo las cosas ocurrir sin nosotros hacer algo, no. En la historia del crecimiento del Bambú se enfatiza en que hay que regar la planta, cuidarla, alimentarla, pero esperando su tiempo de salida, de altura, de victoria en los aires.
Y que más satisfacción y riqueza cuando aprovechamos nuestro tiempo en una relación genuina con nuestro Señor y Salvador. Qué lindo es sentir que podemos ser llenos de su Santo Espíritu, ser dirigidos sabiamente para esperar en Él. Dios, nos brinda el tiempo en cada día. Él sabe que tenemos que esforzarnos para llegar a tener todas sus bendiciones pero a la misma vez nos capacita y nos habilita para visualizar las decisiones que debemos tomar en un momento dado.
Si en este nuevo año 2013 te has planteado la meta de aprovechar bien tu tiempo y de esperar en ese tiempo perfecto para todas las cosas, Dios mismo quiere ayudarte.En su Santa Palabra, Él te dejatodos los consejos que necesitas. Aprovecha el tiempo para escudriñarlos, no es un tiempo perdido, al contrario es un tiempo que te da una ganancia como ninguna otra.
Eclesiatés 3:1 dice “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. ¿Honras tú el tiempo establecido por Dios para cada cosa?
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