En 1987, luego de las elecciones generales de mayo del 86, el Partido de la Liberación Dominicana celebró su tercer congreso ordinario, al cual se le denominó lll Congreso Jaime Vargas, honorando a un compañero fallecido.
En ese tercer congreso éramos imberbes dentro del PLD, casi cinco años de círculos de estudio y solo un par de militancia partidaria; sin embargo, tuvimos el honor de ser delegado con voz y voto en ese magno evento, un privilegio que no todos tenían.
Los delegados eran designados por sus organismos o por los órganos en los que trabajaran. Hay una diferencia entre organismo y órgano, el primero es un mecanismo de dirección política y el segundo un instrumento administrativo, técnico u organizativo para facilitar las labores partidarias.
Durante el congreso Jaime Vargas, el Comité Central del PLD era de 35 personas, su Comité Político de 5 miembros encabezados por el maestro Juan Bosch. Ese tercer congreso y esa dirección partidaria prepararon al Partido para una de sus batallas políticas más gloriosas: las elecciones generales de mayo de 1990.
La masificación y la desaparición física de Don Juan marcan un antes y un después en la celebración de los congresos del Partido. Luego de estos hechos se han realizado dos congresos, el sexto que llevó el nombre del Presidente Juan Bosch y el séptimo que se llamó Vll Congreso Ordinario doctor Rafael Kasse Acta.
La última vez que tuvimos la oportunidad de participar en las actividades de un congreso fue en el 2001, cuando se preparaba el sexto congreso. Entonces observamos lo bueno y lo malo que enfrentaríamos con la masificación; si bien es verdad que ésta ha sido un recurso de extraordinaria importancia para mantener el Partido en el poder, no es menos cierto que lentificó las instancias de dirección política, o sea los organismos.
En esos dos últimos congresos debieron buscarse los mecanismos políticos u organizativos para mantener la agilidad participativa del cuerpo partidario, tomando en cuenta todo el sacrificio realizado durante la construcción del PLD por todos los que han sido capaces de mantener amor, lealtad y entrega por la organización. Esos compañeros no deben ser nunca aplastados por las masas.
Que conste y no se confunda el verbo; no estamos insinuando participación en el Estado para cada compañero; el Estado es uno y el Partido es otro. Insinuamos participación en los estamentos de dirección partidaria de aquellos que con desprendimiento construyeron una práctica y honraron la política desde la trinchera del Partido; eso resolvería el elefantismo que nos ha traído la masificación.
El Congreso Comandante Norge Botello tiene ahora la palabra.
sp/am
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