En varias ocasiones nos hemos preguntado por qué se insiste en decir que la soga siempre rompe por la parte más delgada. ¿No es eso lógico? ¿Quién pretendería que físicamente algo se rompa por la parte más fuerte? Para no quedarse atrás, la Junta Central Electoral acaba de ratificar esa constante ley física.
La soga, en este importante estamento gubernamental, acaba de romperse por la parte más débil. Como siempre, el pueblo resultó ser la pieza más afectada. La sección más frágil de la estructura y en consecuencia, la que se quebraría primero.
La flamante Junta Central Electoral acaba de anunciar que la OPREE (Oficinas del Registro Electoral en el Exterior) Que proveían servicios a los dominicanos de la diáspora, cierran sus puertas a partir del día 15 de Enero del presente año.
Agregan que con ese movimiento, esa institución se ahorraría ¡Ciento veinte millones de pesos! ¿Saben ustedes cuánto dinero esa misma Junta les adjudicó a los partidos políticos que terciaron en las pasadas elecciones? La friolera de RD$1,403,210,000.00 (Mil cuatrocientos tres millones doscientos diez mil pesos) . A cada uno de los tres grandes partidos políticos dominicanos les tocó RD$374,189,333.33 o sea, más de tres veces la cantidad que dice la JCE se ahorraría con la suspensión de los servicios en el exterior.
La población dominicana, toda, se maneja con un documento vencido hace ya varios años, porque la Junta Central Electoral no tiene los RD$500 millones que se necesitan para renovar y poner al día el carnet de identificación y electoral. Alegan que vienen arrastrando un déficit de RD$1200 millones de pesos.
Todas las soluciones que se han barajado hasta ahora, para suplir a la Junta Central Electoral de los fondos necesarios para efectuar su trabajo, van en detrimento del pueblo dominicano. La primera fue la solicitud de un aumento al presupuesto, lo que implicaría reducir en otras áreas como salud, educación o seguridad ciudadana. Otra sería lo que ya están haciendo, cerrar oficinas.
No solo en el exterior sino también en el territorio nacional. La última y por eso no la menos importante, podría ser aumentar a la ciudadanía, el costo de los servicios que provee la Junta Central electoral, muchos de ellos gratis en la actualidad.
Nuestra pregunta tonta: ¿Se le ha ocurrido a algún funcionario de la Junta solicitar que se legisle en el sentido de eliminar la innecesaria y aberrante dádiva gubernamental a los partidos políticos? Sugerimos, para dotar a la JCE del dinero que necesita para realizar con eficiencia sus operaciones, se le solicite al superior gobierno, suspender definitivamente este otro barrilito o cofrecito a los eternos vividores del erario púbico. Desde luego, con la siguiente advertencia: Favor de hacerlo con mucho tacto, mucho sigilo, pues tenemos el temor de que el pueblo, al enterarse de que le van a quitar esa boronita a sus líderes políticos, se tiren a las calles a protestar lo que podría desencadenar en una poblada de impredecibles consecuencias.
Av/am
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