Mientras la Comisión Nacional organizadora del 8vo. Congreso Norge Botello del PLD, avanza en los trabajos de coordinación, elaboración y montaje de todo lo concerniente a tan magno evento político-resolutivo, los peledeístas que interactúan en la “red vanguardia peledeista”, calientan los motores y afinan sus propuestas para -en su momento- elevarlas a la mas alta jerarquía orgánica-estatutaria-resolutiva: el Congreso.
En esa red está palpitando el corazón de los peledeístas ortodoxos (del otrora partido de cuadro) y de los peledeístas de la masificación (como mi caso). No obstante y a pesar de la categorización histórica, hay en el debate -que se viene dando-, por un lado, unificación de criterio en la mayoría de lo tratado; pero también, divergencias y posiciones contrapuestas (algo muy saludable para un partido político que se aprecie democrático).
Por ello, no estaría de más que la Comisión Nacional organizadora del Congreso y el propio Comité Político, se echen una miradita por la red y, de paso, capten la atmósfera y la ebullición de un sentimiento-movimiento de cambio y renovación del partido en unidad y respeto.
Allí, en esos debates cibernéticos, sobresalen varias figuras del peledeísmo nacional y de la “diáspora o seccionales”. Por sus esfuerzos e interés en la fortaleza del partido y de su vida democrática, vale la pena radiografiar a algunos de ellos.
Empecemos por Miguelina Echavarría, una fogosa y férrea militante peledeísta que desde 1979, vive y hace vida política-comunitaria en New York. Es una voz estruendosa que cuando habla y escribe se siente. Además, como que no es dada ha dejarse narigonear.
Jacqueline Guillamo, una voz política-cultural del PLD en New York que también se siente en la red con luz propia y atinados comentarios. Es oportuna y solidaria hasta la tambora. Por demás entusiasta, propositiva y peledeísta por convicción y formación.
Otra que participa e interactúa en la red, es Cristy Rodríguez también de la diáspora, específicamente, de Washington, DC. Se podría decir que es más moderada que Miguelina, pero a veces deja caer sus quejas.
Nicolás Mateo, un peledeísta contestatario que parece no baraja pleito. Su boca más bien es un fusil. No hay quien lo calle y luce siempre dispuesto a ripostar (por algo, si no me equivoco, es periodista). No es fácil sacarlo ni desenfocarlo de sus convicciones. Es, en el buen sentido de la palabra, irreverente (en esto último, somos dos).
Carlos McCoy, es un provocador e irónico empedernido. Sabe hilvanar sus ideas con jocosidad y, sobre todo, sacarle punta al lápiz (no es pendejo). Tiene el don de decir las cosas entrelíneas. Es un “jodon” que sufre su partido como el que mas.
Aristipo Vidal, ¿quién no lo conoce? Es un dirigente que ha recorrido largo y tendido todo el partido. Conoce a todos y ha querido incasablemente que el partido de masa se haga una realidad respetable antes y después de cada proceso eleccionario. Es un dirigente aguerrido con sus puntos de vista y de quejas bien sentidas. En síntesis, es una figura.
Marcos Montilla, muy puntual y respetuoso de la jerarquía. Opina buscando siempre consenso y en sus planteamientos hay una especie de espera.
Wilson Díaz, es el mas ortodoxo de los dirigentes de la diáspora que conozco. A veces parece que anda con Bosch-termómetro para medir el boschismo. Es sumamente celoso con el partido y muy firme en sus convicciones y defensor a ultranza de sus posiciones.
Ángel De León Roquel, aquí se paran las aguas: es más ortodoxo y rosca izquierda que Wilson. Tiene además un cañón de 105mm sin retroceso y la memoria histórica de todo el trayecto del peledeísmo histórico. Cuando escribe se nota un desahogo y una critica descomunal que expresa sin tapujo. Le canta y le pone su panamá a cualquiera. No coge corte.
Y fuera de la red hay un dirigente nacional muy contestatario y urticante (para algunos): Euclides Sánchez.
Finalmente, ojalá que el Comité Político y la Comisión Nacional organizadora del 8vo. Congreso del PLD, presten la debida atención a este palpitar de estos desahogos, por la red y por los medio masivos de comunicación, de peledeístas ortodoxos y de la masificación. Sé lo digo por la moraleja del refrán aquel: “Una cosa piensa el burroy otra el que lo arrea”.
Av/am
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