El Duarte revolucionario

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EL AUTOR es periodista. Reside en Salcedo.

Recientemente y como material de consulta dentro de la materia El Pensamiento Político Dominicano, que dentro de la clase de Maestría en Ciencia Política y Políticas Públicas imparte el intelectual y profesor universitario Fabián Díaz Casado,  leí como material de referencia, un interesante libro que recoge un porcentaje muy elevado del Pensamiento Político del patricio Juan Pablo Duarte, de la autoría del también intelectual Juan Isidro Jiménez Grullón.

En el mismo y teniendo como base para sustentar dicho estudio, Jiménez Grullón tomó como referencia los apuntes de la hermana de Juan Pablo Duarte, Rosa Duarte, quien de manera celosa pudo recopilar algunas de las ideas y pensamientos políticos que desde la adolescencia venían gestándose en la mente de quien fuera el principal artífice de la independencia nacional.

Da pena que este material del cual y gracias al empeño mostrado por el profesor Fabián para fomentar en los estudiantes de dicha maestría una mayor profundización en cuanto al pensamiento crítico político se refiere, este no sea sujeto de análisis y reflexión obligatoria, para los estudiantes tanto del nivel secundario de todos los centros educativos, como de los universitarios, pues en el mismo nos adentramos un poco más al interior de lo que es el Pensamiento, no solo Político de este gran titán de nuestra historia republicana, sino que también que vemos entre otras cosas, la visión revolucionaria de un joven que con una juventud a lo mejor inmadura, ya  se perfilaba como un visionario de aquello que tanto necesitaba la patria de aquel entonces.

En el libro de apenas 70 paginas, editado por El Archivo General de la Nación, vemos las diferentes corrientes del pensamiento que de manera directa e indirecta influyeron en Juan Pablo Duarte para su formación Político – Revolucionaria en donde además, están latente en cada una de las informaciones servidas por Jiménez Grullón, aquellas influencias que desde el Socialismo, Liberalismo, Romanticismo y nacionalismo recibiera en cada una de las naciones y en las diversas reuniones y encuentros que con pensadores e intelectuales de su época y desde diversas latitudes del mundo, el patricio interiorizó, siendo al modo de ver del autor que estudiamos en el presente análisis, la corriente nacionalista y romántica las que más se arraigaron  en la mente pensante de quien fuera el forjador de nuestra independencia la noche del 27 de febrero de 1844.

Este tipo de influencia la recibió el patricio durante su permanencia en países europeos en la década de 1830, hasta donde sus padres por tener una posición económica acomodada pero con preferencias anexionista del país a Francia, enviaran a su hijo fuera a recibir una educación de primera y para lo cual su hermana Rosa lo acompaño.

Sin embargo, decir que solo fueron las dos últimas corrientes señaladas las que este tomara como punto universal para fomentar su pensamiento Político Revolucionario, sería una herejía, pues, cabe destaca que además este tomó influencias de la corriente liberalista, que como bien señala Jiménez en su  libroIdeología Revolucionaria de Juan Pablo Duarte, esta “era una corriente política en función de la defensa de las libertades democrática de la época”.

Hay que destacar que con apenas 6 años, ya el entonces niño sabía de memoria el catecismo, siendo su maestro en estas lides, el reverendo José Antonio de Bonilla.

Sin embargo, hay un hecho histórico en la vida del patricio, el cual ha sido muy poco manoseado por quienes se han dedicado al estudio a profundidad del Pensamiento Político de Duarte, y el mismo según su hermana Rosa Duarte, y el cual es traído al texto por Jiménez Grullón, en donde se narra la manera de como este reaccionó cuando el entonces adolescente iba de camino en un buque hacia los Estados Unidos, en donde el capitán le increpó su entonces nacionalidad haitiana.

 A continuación me permitiré extraer de manera textual el siguiente pasaje: “Por cierto, su hermana Rosa, expresa que el capitán del buque que lo conducía a Norteamérica le preguntó si a él no le daba pena decir que era haitiano. Juan Pablo Duarte le contesto  – yo soy dominicano- a lo que con desprecio le contestó el capitán: tu no tiene nombre, porque ni tu ni tus padres merecen tenerlo, porque cobarde y serviles inclina la cabeza bajo el yugo de sus esclavos”, fin de la cita.

Si nos detenemos en el pasaje histórico que acabamos de insertar en el presente texto, nos daríamos cuenta que la provocación de este capitán de buque, podría decirse que fue el génesis alborotador para sembrar en el entonces adolecente, la semilla la cual abonaría para dar los frutos democráticos que amparados en las influencias antes descriptas, nos legaron la independencia junto a un puñado de pro hombre que al igual que Juan Pablo, se sacrificaron y pusieron en riesgo sus vidas para que hoy el país, tuviera un himno, un escudo y una bandera tricolor.

Además de las influencias que hemos señalado que fueron partes esenciales para la profundización del pensamiento político revolucionario, hay que destacar también las constantes lecturas bíblicas, así como y como contraposición a la creencia cristiana, su también paso por la sociedad masónica de la época, la primera le daría los vitamínicos espirituales necesarios para acercar su fe al creador (Dios del universo), de ahí la parte insertada de con una Biblia abierta en Juan 8: 32 que dice:  y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres, mientras que por otro lado y como señaláramos antes, está la influencia masónica en la organización de la Filantrópica, esto es lo concerniente a lo clandestino.

Es decir, que partiendo de los argumentos que hemos esgrimidos en las presentes líneas, nos daremos cuenta, de que la figura del patricios, además de su pensamiento Político Revolucionario, tuvo entre sus ideales, ese espíritu de hombre de fe que caracteriza a todos los mortales que de manera arraigada tienen consigo un ideal patriótico que lo acompaña en cada milímetro de sangre que corre por sus venas.

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